Cuando se piensa en Somontano se asocia inmediatamente la imagen al vino, a la tradición, a la memoria, a la cultura ... siempre vinculado a una tierra privilegiada.
Pero este territorio especial tiene como algo muy importante la presencia de legados culinarios que todavía enriquecen más si cabe la historia del vino. Esta es tierra de buen aceite, de pan hogareño, de huertas fértiles junto a ríos transparentes, de montes ondulados y boscosos que dejan ver las altas montañas pirenaicas y donde convive una rica fauna, imprescindible para nuestros antepasados y para quienes hoy cultivan el arte venatoria, como son el conejo, la perdiz, el jabalí, ...
No menos valor y estima tienen los productos del corral, como el cerdo que, tras una matanza ritual, permite disfrutar de todo él, su jamón, su chacinería, sus frituras, ... O el cordero de quien son excelentes sus costillitas lo mismo que las humildes y autóctonas chiretas ...
Este espacio culinario también ha vivido la pasión por las especias así como el aprecio de los misterioso, muchas veces tildado de demoníaco, como es el caso de las setas y las trufas.
En Blecua celebramos anualmente dichos encuentros gastronómicos "Días de ... vino y trufas" en los que prestigiosos cocineros, gastrónomos, restauradores, periodistas, comunicadores ... y expertos en gastroenología, se dan cita anualmente para rendir culto a la apreciada y enigmática trufa de Graus acompañada de nuestros vinos.
La elección de la trufa de Graus fue fácil. La trufa está presente en los territorios cercanos a nuestros viñedos, es emblema de la gran cocina y de la alta gastronomía y, a su vez, de una tradición que se pierde en los tiempos y que ayuda a sostener a una población que se resiste a abandonar la tierra donde nació.
Por ello, cada año llevamos a nuestros invitados a "coger" las trufas "in situ", así nos dirigimos a las truferas de la zona del valle de Secastilla, en el límite del Somontano con la Ribagorza, para que puedan conocer los secretos del "mundillo" que rodea a la misteriosa trufa.
Pero para la referida buena mesa antes citada hacía falta contar con manos expertas, acostumbradas a trabajar algo de tanta delicadeza y personalidad como es la trufa.
Así, el primer encuentro tuvo lugar durante los días 26 y 27 de febrero de 2001 y el cocinero oficiante fue Daniel Hébet del Hotel La Mirande de Avignon, con la colaboración de Carmelo Bosque de La Taberna de Lillas Pastia y Fernando Abadías del Restaurante Las Torres, ambos "estrellas Michelín" de Huesca.
El segundo, realizado los días 28 y 29 de enero de 2002 solicitamos la presencia de una gran cocinera, Carme Ruscalleda, que tras catorce años de experiencia en el restaurante Sant Pau de Sant Pol de Mar en Barcelona, ha conseguido una gran y merecida notoriedad y algunas de las más altas calificaciones. Carme y su maravilloso equipo nos deleitaron con un suculento menú en el que presentaron la trufa de nueve modos diferentes. Sencillamente, inolvidable.
La tercera edición se celebró los días 3 y 4 de febrero de 2003. Contamos con un joven cocinero de excepción considerado por la crítica como "uno de los 30 mejores cocineros del mundo". Así, Andoni Luis Adúriz del restaurante Mugaritz de Rentería nos hizo disfrutar como solo él sabe de un sólido menú en el que no faltaron los platos más tradicionales de su carta como los huevos escalfados, el foie, el ternasco y las torrijas en perfecta armonía con los diferentes modos de presentar la trufa.
La cuarta edición tuvo lugar los días 19 y 20 de enero de 2004, y en esta ocasión, el "maestro oficiante" fue el genial cocinero Santi Santamaría de "El Racó de Can Fabes" que en la actualidad tiene tres estrellas Michelín. Desde la trufa sorpresa, hasta las vieiras con royal, la inolvidable papada de cerdo con salsa "perigueux", la becada con su costra de puerros, los quesos, los petit fours, ... todo un festival de platos en perfecta armonía con los vinos de Viñas del Vero, VdV Gewürztraminer, VdV Clarión, VdV Gran Vos 2000 y finalmente, el Mágnum de Blecua de la mítica añada 1998 en el Somontano.
El quinto "encuentro" lo celebramos los días 7 y 8 de febrero de 2005 bajo la "tutela gastronómica" del cocinero manchego, Manolo de la Ossa. El menú que los invitados pudieron disfrutar fue un auténtico festín, desde los aperitivos (morcilla de caza con trufa, esencia de perdiz con trufa, galianos viudos trufados y caldo de cenizas de ajo con trufa asada) hasta los platos principales: jugo de limones con trufa, huevos con patatas y trufa asada en leña, cocido de caza con foie-gras y trufa, liebre con cacao, canela y salvia. De postre, bizcochada de leche de oveja y trufa con arrope de trufa con chocolate y azafrán. Los vinos que acompañaron este menú fueron Viñas del Vero Chardonnay Colección 2002, Secastilla 2003 y Blecua 2001.
La sexta edición la celebramos los días 6 y 7 de febrero de 2006, este año nos visitó el gran cocinero Fermín Puig, del restaurante Drolma (hotel Majestic) de Barcelona. El menú estuvo basado en una recuperación de las recetas tradicionales de la trufa: trufas en ensalada, sopa de pan con trufas, canelón de faisana salvaje y coquelette, ... todo un festival de platos en perfecta armonía con la selección de diferentes añadas de vinos blancos de Viñas del Vero realizada por la prestigiosa sumiller Cristina Rodríguez: Viñas del Vero Clarión 1997, VdV Gewürztraminer 1995, VdV Chardonnay Colección 2000, y finalmente, Blecua 1998.
Para la séptima edición que tuvo lugar los dias 5 y 6 de febrero de 2007, contamos con el buen hacer culinario de Joan Roca, propietario del prestigioso Celler de Can Roca de Girona, que fue capaz de deleitarnos con su particular visión del mundo de los aromas ligados a una cocina innovadora e internacionalmente reconocida . con su soufflé de trufa a la brasa, el huevo de codorniz con trufa, las anchoas con trufa y Merlot,..... todo acompañado diferentes vinos blancos de añadas antiguas sabiamente maridados por el genial sumiller Alfonso Gutierrez, como Viñas del Vero Gewürztraminer Colección 2004, VdV Chardonnay Colección 2004, VdV Clarión 2004 y el majestuoso Blecua 2001.

